Empezaré desobedeciendo el famoso “Decálogo” que Horacio Quiroga escribió para los jóvenes cuentistas en 1927, y que dice en su regla número 9: “No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego”.
Y yo estoy escribiendo ahora mismo, bajo el imperio total de la emoción. Es verdad que él se refería a cómo escribir un cuento, y yo voy a hablar de una ceremonia mágica; una ceremonia que tiene como protagonista a las palabras: las lecturas de poesía.
Escuchar poesía, a veces más que leerla, es sumergirse en la belleza. A pesar de lo maravillosa que es la lectura solitaria, hay algo de la fuerza del ritual compartido que sólo aparece cuando somos “mucho más que dos”.
Al compás de una voz -ah, las voces-, de pronto dejan de exisitir el caos cotidiano, los crímenes, la violencia, la exasperación en las redes, el temor en las calles, y por un par de horas estamos inmersas en el poderoso universo de la palabra poética…
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Ritual
Publicado el 26 de mayo de 2024 en Sin Embargo MX

