Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna
como a la casa de la infancia, a algunos
días, rostros, sucesos que supieron
recorrer el camino de nuestro corazón.
Vuelven de nuevo los cansados pasos
cada vez más sencillos y más lentos,
al mismo día, el mismo amigo, el mismo
viejo sol. Y queremos contar la maravilla
ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
en donde la memoria ha detenido
como un pintor, un gesto de la mano,
una sonrisa, un modo breve de saludar.
Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable,
los ojos no comprenden, la mano ya no toca
el alimento innombrable, lo real.
Este hermoso poema me regala justo las palabras que necesito hoy. ¿Quién no quisiera retornar a la casa de la infancia, a algunos / días, rostros, sucesos que supieron / recorrer el camino de nuestro corazón?
Si me lo permiten, sólo quisiera que esta colaboración fuera una pequeña celebración poética. Tal vez a ustedes, como a mí, la poesía les ayuda a sobrellevar los claroscuros del día a día, ¿por qué no dejar, entonces, que sea ella la que hable?
¿Por qué no dejarnos abrazar por la calidez, el ritmo, la dulzura de los versos escritos por la gran poeta cubana Fina García Marruz (1923-2022)? …
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El camino de nuestro corazón
Publicado el 28 de julio de 2024 en Sin Embargo MX

