Capital de esperanza

Artículo y vídeo columna publicado en SIN EMBARGO el 3 de noviembre de 2024. La poesía desafiaba la amenaza de los verdugos: les pemitía no volverse locas en medio del horror

En el artículo pasado me comprometí a seguir con el tema de la esperanza. Entre aquellas líneas y las que escribo hoy muchas cosas sucedieron, entre otras la entrega de los Premios Princesa de Asturias. Allí, la poeta rumana Ana Blandiana, Premio de las Letras, dijo:

¿Puede “ese algo liviano, alado y sagrado”, como definió Platón a la poesía, detener nuestra caída hacia la nada? De hecho, la pregunta, que no lanzo por primera vez, es: “¿Puede la poesía salvar al mundo?”, y mi modesta pero firme respuesta viene avalada por hechos asombrosos.

Habló entonces del “capital de esperanza” que la poesía representa, poniendo como como ejemplo la resistencia que la palabra poética significó en las cárceles de Ceaușescu.

A falta de lápiz y papel, que estaban prohibidos, todo poema necesitaba para su existencia de tres personas: la que lo componía, la que lo memorizaba y la que lo transmitía a través del alfabeto morse, y a pesar de estas precarias circunstancias se compusieron miles de poemas que consiguieron pasar de celda en celda y de prisión en prisión.

Esa posibilidad de salvación que las palabras representan, me recuerda a la poesía nacida entre los presos y presas de la dictadura argentina (1976-1983)....

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Publicado el 3 de noviembre de 2024 en Sin Embargo MX

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