Nuestro gran Carlos Monsiváis, uno de los intelectuales más geniales e inclasificables que ha dado México, decía que los boleros era “maravillosas briznas de la vida emocional”. En una entrevista que le hacieron en 2009 a propósito de su participación en el “III Congreso Internacional Música e Identidad Cultural del Caribe”, dedicado al Bolero, confesaba, con la mezcla de agudeza y humor que lo caracterizaba: “El bolero, si quiero ser sintético, es mi autobiografía repetitiva. Una y otra vez vuelvo a unos cuantos boleros, porque ahí identifico la dicha, la desdicha, el placer de saber que -pese a todo- he podido tener una vida emotiva, emocional”.
¿Cuál es su bolero preferido?, le preguntó el reportero:
“Depende del día, depende del sentimiento. Desde luego, “Verdad amarga”, de Consuelo Velásquez; desde luego “Cenizas”, de Walo Rivas; desde luego, “Tú me acostumbraste”, de Frank Domínguez, pero en la versión de Olga Guillot; desde luego “Noche de Ronda”, de Agustín Lara. Todos marcan esa relación dramática con la noche. Esa relación dramática con lo que pudo haber sido y no fue.”
¿Cuál es el favorito de ustedes?
Para mí, como para Monsi, “depende del día, depende del sentimiento”.
Cuando amanece amorosamente, puedo cantar durante todo el día: “Tú me acostumbraste…”
Pero en otros momentos soy la reina del azote y no dejo de escuchar y cantar a José Alfredo Jiménez, especialmente ese himno de los despechados de todos los tiempos, “Mundo raro”. “¡Despechados del mundo, uníos!” …
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Briznas de vida
Publicado el 14 de abril de 2024 en Sin Embargo MX

