Notas para una escucha helada

Artículo literario publicado en LITERAL | VOCES LATINOAMERICANAS el 7 de febrero de 2024. Fui al fin del mundo a despedir el año que terminaba: amé esos sures majestuosos, amé ir con lxs amorxs de mi vida, amé los enormes espacios silenciosos... pero algo extraño (me) pasó.

“He de subrayar que soy un advenedizo en este campo:
no soy sordo, no hablo por señas, no soy intérprete ni profesor,
no soy especialista en el desarrollo infantil
tampoco historiador ni lingüista. (…) Soy un intruso.”
Oliver Sacks, Veo Una Voz, “Prefacio”.

my legacy / is in my bones
Elizabeth Rosner, Gravity

1.

“…los sordos no creen en el silencio. El silencio es la invención del que oye”, escribe Ilya Kaminski en Deaf Republic. Vuelvo a la Ucrania del poeta, de Anna Ajmátova, de Clarice Lispector. Vuelvo a los huesitos recién nacidos de mi abuela. Vuelvo a los pogroms, las migraciones y los barcos. A los cuatro años, un mal tratamiento médico dejó a Kaminski prácticamente sordo. Nació en 1977, el mismo año en que Clarice moría en Río de Janeiro. El azar forma redes a las que me aferro. Las bombas caen en Odesa y en Gaza. Y en la plaza de las Madres, un demente gana las elecciones empuñando una motosierra.

La voz del viento patagónico es lo único que permanece en mi oído derecho.

2.

Estamos en el fin del mundo. O eso dicen los carteles turísticos con los que nos cruzamos: “Bienvenidos al Fin del Mundo”. Así: con mayúsculas. “Fin del mundo, principio de todo”, completa otro lema, como para no asustar de más a los turistas que llegan en el verano del  sur (mi verano, de diciembre a marzo. Nunca ha exisitido otro para mí). “La ciudad más austral del mundo”, dice la enciclopedia. Ushuaia. Coordenadas: 54°48’26’’S 68°18’16’’O, Capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, fundada el 12 de octubre de 1884 por Augusto Lasserre  como Fuerte Ushuaia. Según el censo de 2022, tiene 82,615 habitantes.

Me daba ilusión pasar el fin de año en un sitio en el que el anochecer llega en esas épocas después de las diez de la noche. Me daba ilusión conocer con mi mujer y mi hija una parte de aquel país que cada vez tiene menos materialidad para mí y se va volviendo un territorio únicamente afectivo. Quería construir con ellas unas memorias nuevas en un espacio nuevo. El fin del mundo se me aparecía como ese espacio claro y luminoso donde fundar los recuerdos. Tal vez parecido a lo que imaginaron los misioneros anglicanos, que llegaron con Thomas Bridges a fines del siglo XIX y crearon el primer asentamiento blanco. Bridges: ¿puentes hacia dónde? El fin del mundo como un in-between. Una metáfora para cruzar hacia un comienzo; fin del mundo, principio de todo. Página blanca fue mi corazón.

Sueño con estar en lugares lejanos, vacíos y silenciosos. Donde, a lo más, se escuche el ruido del mar. Las costas del Canal de Beagle parecían cumplir esa fantasía. Llegábamos desde una de las ciudades más ruidosas del mundo: Buenos Aires. “México me atormenta, Buenos Aires me mata”, canta Joaquín Sabina, y yo soy ese otro in-between que, entre los dos espacios que más amo en el mundo, fantasea con el silencio.

“Ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir”, dicen por ahí.

3.

“Escuchas algo”. “No.” “¿Y ahora?” “Tampoco”. El médico apoya el aparato de metal alrededor de mi oído izquierdo. Aquí sí, le digo. ¿Es ese zumbido lo que se supone que tendría que escuchar también del otro lado? Vuelve a apoyarlo cerca del oído derecho. Nada.

4.

Imaginé el cielo azul del fin del mundo amparando mi fantasía fundacional. Pero había tormenta, viento, frío. En Ushuaia no hay coquetas hosterías o salones de té como en Bariloche o Calafate. Todo es austero. Hasta los negocios de souvenirs en los que esperan a los turistas que llegan en crucero y se detienen un rato allí: imanes para el refrigerador, camisetas y mates, chocolates y calcetines. Polvo. Poco más. En unos pocos se vende equipo para los excursionistas. El trekking y las ascenciones son otras de las atracciones turísticas. En el extremo más solitario de la calle principal, llamada previsiblemente San Martín, una librería: Boutique del libro. Compro La pequeña historia de Eleanor, de la escritora patagónica Cynthia Cordi.

Pasada apenas la medianoche del 31 bajamos a la orilla del mar. El nuevo año empieza con un cielo despejado y el aire helado que nos da en en la cara. Nos besamos. Soy feliz.

5.

Tengo el oído derecho tapado. No escucho nada. Ya pasará, pienso.

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Publicado el 7 de febrero de 2024 en Literal, Latin American Voices | Voces Latinoamericanas

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